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El hilo comenzó a entrelazarse en la Cofradía del Santo
Descorche, una hermandad de almas
libres unidas por la pasión del vino y el arte de vivir bien. De aquella primera chispa
surgieron afinidades, sueños y un compromiso solemne: exaltar el
vino como medicina, cultura
y gozo.
Entre aromas y copas, la amistad floreció como un coupage perfecto: firme como un cabernet,
dulce como un moscatel, elegante como un merlot. Y en uno de esos momentos de inspiración,
nació la idea de crear nuestro propio vino. Así comenzó una aventura
apasionada, tejida con
voluntad, saber y juego.
No solo somos un grupo de amigos: somos una familia entrelazada por
el hilo sutil y profundo
del vino. Guiados por el talento de Daniel
Lonnberg, hemos creado vinos con alma, carácter y
raíces. Porque el vino nace del terroir, pero también del corazón de quienes lo
sueñan.
El hilo, símbolo de tradición y destino, representa nuestro viaje: hilado con paciencia,
amor y propósito. Y dichosos nosotros que ya no tenemos que inventarlo. El Hilo
Negro
existe, y queremos seguirlo compartiendo con ustedes.
Queremos ser un referente mexicano en el mundo del vino , ofreciendo una experiencia completa que conecte con los sentidos y las emociones de nuestros clientes.
A través de nuestro viñedo, vinícola, sala de degustación, tienda y restaurante gourmet buscamos abrir las puertas a un universo donde el vino se vive, se aprende y se disfruta.
Nuestro deseo es que Hilo Negro forme parte de los momentos más significativos en la vida de quienes nos eligen.
Queremos que cada botella lleve consigo el sello de una experiencia única y auténtica.
El viñedo está localizado en el Porvenir, Ensenada, en el Valle de Guadalupe, la región vinícola más prestigiosa de México. Tierra de los Kumiai, a una altura de 312 metros sobre el nivel del mar y a 20 kilómetros de la costa con Latitud: 32.03 y Longitud: -116.67. Esto nos coloca dentro de la franja del vino del hemisferio norte, con un micro-clima mediterráneo con veranos calurosos y secos e inviernos húmedos y templados.
Nuestro viñedo alberga más de 40 mil plantas, entre las cuales se encuentran las siguientes variedades: Cabernet Sauvignon, Primitivo, Syrah, Petit Verdot, Sauvignon Blanc, Nebbiolo y Chenin Blanc. Contamos con un sistema de riego por goteo y utilizamos la técnica de espaldera como método de conducción de nuestras vides.
Nuestra cava subterránea, que puede ser apreciada desde el piso del restaurante ´emat, es el
lugar idóneo para la crianza de nuestros vinos.
Ésta se encuentra debajo del edificio principal y tiene la capacidad de albergar más de 400
barricas bordelesas de 225 litros. Aquí es donde
pacientemente aguardan nuestros vinos intercambiando aromas y sabores con el toque sutil
de la madera.
Nuestros vinos pasan de 12 a 24 meses en barrica antes de ser
embotellados, lo que les proporciona una estructura y características siniguales.
Con las condiciones perfectas de humedad y temperatura, aquí es donde se pulen los taninos y
se enriquecen los caldos que vendimia tras vendimia
se obtienen de las frutas cosechadas.
Originario de Santiago de Chile y formado en Enología en la Universidad de Chile, cuenta con una amplia trayectoria en viñas reconocidas como Concha y Toro y Viña Altair, donde elaboró vinos finos para exportación. Tras colaborar en vendimias en Domecq, se estableció en México, participando en proyectos como Casa de Piedra, Paralelo, Adobe Guadalupe, Emevé, Hacienda Guadalupe y Norte 32. Desde 2013 forma parte de la familia Hilo Negro, donde funge como el costurero que da forma y carácter a nuestros vinos.
Nuestra historia y nuestros vinos han sido contados por algunas de las voces más reconocidas del mundo del vino. Aquí reunimos algunas de las menciones que nos inspiran a seguir haciendo lo que amamos.
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